La genética empiezaen el comedero

Por: Pablo Ortiz

En el gremio equino hablamos mucho de reproductores, de campeones, de líneas genéticas y de quién está de moda en las pistas. Sin embargo, hay una conversación que casi siempre dejamos en segundo plano: la nutrición de la yegua.

Lo digo con claridad: una buena genética sin una adecuada suplementación es una promesa incompleta.
He visto a criadores invertir cifras importantes en un salto de alto nivel y, al mismo tiempo, descuidar la preparación nutricional de la hembra. Luego surgen las preguntas: ¿por qué no preñó la yegua?, ¿por qué abortó?, ¿por qué el potro nació débil, pequeño o, peor aún, muerto?

La respuesta no siempre está en el reproductor ni en el médico; muchas veces, está en el comedero.

Antes del servir la yegua: Preparar, no improvisar

Una yegua que va a reproducirse necesita estar metabólicamente equilibrada. No se trata solo de que «esté bonita» o con buen peso; se trata de balance mineral, reservas adecuadas de vitaminas, soporte energético y una condición corporal que permita sostener la gestación.

Cuando suplementamos correctamente antes del servicio, mejoramos la tasa de concepción y reducimos las pérdidas embrionarias. Esto no es una opinión: es fisiología. Reproducir sin preparar es jugar a la suerte.

Durante la gestación: Formar un atleta desde el vientre

El último tercio de la gestación es determinante.
A partir del mes nueve se desarrolla la mayor parte del crecimiento fetal. Cada deficiencia nutricional en esta etapa puede impactar negativamente el desarrollo óseo, muscular e incluso el sistema inmune del potro.

La yegua gestante no solo se está manteniendo; está formando al futuro atleta, al próximo reproductor o a la futura campeona del criadero.

“Si queremos resultados distintos en la pista, debemos empezar a trabajar de forma distinta desde la gestación.”

Yeguas paridas y la preñez en el «calor del potro»: El momento más exigente

Hay algo que pocos dimensionan con rigor. A los nueve días del parto, muchas yeguas entran nuevamente en celo: el llamado «celo del potro». En muchos criaderos se decide aprovecharlo para preñarlas de inmediato.

Pero en ese instante, la yegua está:

  • Produciendo leche.
  • Recuperándose del parto.
  • Iniciando un nuevo ciclo reproductivo.

Fisiológicamente, este es uno de los momentos más demandantes de su vida productiva. Si no existe una suplementación estratégica —energía, proteína de calidad, minerales y soporte vitamínico— el desgaste es inevitable. Reproducir sin reforzar nutricionalmente es exigir rendimiento sin ofrecer respaldo.

Crianza objetiva y responsable

En CompraSaltos hemos entendido algo fundamental: la reproducción no termina cuando se vende un salto. Ahí es donde empieza la verdadera responsabilidad.

Por eso, hemos abierto nuestra Tienda Ecuestre dentro de nuestro sitio web, reuniendo suplementos y vitaminas especializados para cada etapa:

No se trata de vender productos; se trata de acompañar procesos. Si queremos elevar el nivel del Caballo Criollo Colombiano, debemos elevar primero el nivel técnico de nuestra crianza.

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La diferencia no está solo en la genética, está en la preparación

Elegir un buen reproductor es solo una parte del proceso. La verdadera ventaja competitiva en la crianza está en todo lo que ocurre antes, durante y después del servicio. Preparar a la yegua con criterio técnico, acompañar cada etapa con una nutrición adecuada y entender la reproducción como un sistema completo es lo que realmente marca la diferencia en los resultados.

Porque al final, no se trata solo de preñar… se trata de criar mejor.

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Pablo Andrés Ortíz Díaz

Fundador y CEO de Comprasaltos

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